Llegados a este punto, creo que intentaré no contar obviedades.
Total, llegamos a Nueva York en masa, y como más o menos era de esperar, todavía no tengo casa donde caer muerto. La residencia que va a cobrarse dos años de mis ahorros en cuatro meses no me quiere, todavía.
Así que Jordi, como ya me había comentado, me ofrece una cama en su casa hasta que pueda entrar en la residencia. Ese Jordi que, de vez en cuando, creaba una banda sonora a las conversaciones generales:
- Personaje Anonimo nº1: Porque bla bla bla
- P.A. nº2: Pues no, pues bla bla bla
- P.A. nº1: Bla bla cosas super-interesantes bla
- Jordi de fondo: COMUNISTAAS!!!
(silencio y confusión)
- P.A. nº1: como te decia, bla bla…
- J. de fondo: COOOMUNISTAAAS!!!
Etcétera, ya sabéis como va, estuvisteis allí.
Lo que mas me sorprendió fue, una vez en Nueva York, que la casa de Jordi fuera lo más parecido que he visto en mucho tiempo a una comuna. Siempre llena de gente, entrado, saliendo, fumando y bebiendo. “Comunistas”, decía… Curioso.
Al final me aceptan en la residencia; muy cara, gente bastante mayor (algunos con hijos) y unos tipos de seguridad con una maquinilla en la que tienes que picar cada vez que entras. Me registré el viernes por la tarde. Así que, por tema de horarios, no me introdujeron en el sistema informático. Ahora, cada vez que salgo a fumarme un cigarro a la calle, son 20 min hablando con seguridad para justificar mi entrada… Claro, ni siquiera entro en el perfil de residentes. Pero que si, que vale, que tengo casa para los próximos cuatro meses.
Bueno, tras unos días de Harlem Streets, Festivales en MoMA, recibir palizas yanksi en la mesa de billar y demás variedades locales, uno debe agarrarse a pequeñas gilipolleces para formular algunas quejas. Eso, y que joder, ¡¡es una ciudad infinitamente cara!!
En cualquier caso, por todo el resto y por el momento, que coño, I LOVE NY! (y eso que ni he bajado de la primera, ni he visto el Central, ni los rios, ni na de na!)
Ferran
2019
Hace 6 años
Bah, comunistas.
ResponderEliminarJordi